martes, 21 de julio de 2009

Me trataron como a un perro, inhumanamente´
La madre del niño fallecido en la Isla, igual que Rayan, arremete contra el Hospital La Candelaria


Imagen de archivo de la Unidad de Neonatología del Hospital Nuestra Señora de La Candelaria. estrella muti
LAURA DOCAMPO SANTA CRUZ TENERIFELa madre del bebé tinerfeño, que falleció en el año 2000 en el Hospital Nuestra Señora de La Candelaria, en circunstancias idénticas a las de Rayan -hijo de la primera víctima de gripe A en España-, aseguró ayer en una entrevista concedida al programa La Portada de Radio Club Tenerife-cadena SER que en los momentos posteriores a la muerte de su hijo en el centro sanitario la "trataron como a un perro, inhumanamente". Con la voz entrecortada, Chaxiraxi Afonso, relató lo sucedido el 21 de diciembre de aquel año, cuando tras recibir una llamada del hospital a las 7:30 horas, en la que le avisaban que su hijo "estaba muy mal", se lo encontró "moribundo en la UCI. Lleno de cables por todos lados". La madre afirmó que "no se reconoció, como le han reconocido a estos padres, que mi hijo había muerto por una negligencia. Yo luché porque pensé que había cogido una infección, por las irregularidades que ahí veía. Y por eso salió todo a luz. Pero me hicieron pasar un infierno". Afonso también criticó que "hace nueve años todo esto quedó en el olvido y hoy, por la gripe A, ha pasado otra vez; no entiendo por qué no tuvo repercusión hace diez años". Brian, su hijo, había nacido prematuro 16 días antes de aquel incidente. Tras el parto, lo llevaron a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) por bajo peso, apenas 875 kilogramos, aunque en ningún momento necesitó respiración asistida. Gracias a su buena evolución, a los pocos días pasó al área de Cuidados Intermedios, donde seguía creciendo y alimentándose sin problemas. Pero aquel fatídico 21 de diciembre, un enfermero confundió las vías y conectó la leche al catéter intravenoso. Según relató la madre al periodista Juan Carlos Castañeda, el sanitario "no se dio cuenta de su error. La persona que dio la voz de alarma fue la auxiliar" y lo hizo "después de que durante dos horas y media corriera la leche por las venas de mi hijo".Chaxiraxi Afonso detalló el calvario que vivió para saber las causas de la muerte de su hijo, detallando que "taparon los cristales de neonatología" y para verlo "dije que iba al baño". Fue entonces cuando "sin que nadie me avisara que el niño estaba muerto, yo lo vi". Ante esa imagen, la madre quiso "tirar los cristales abajo" porque "los médicos pasaban por ahí y a mí no se me hablaba", dijo y añadió que "mi marido tuvo que pedirles que tuvieran un poquito de respeto y que hablaran con nosotros". La madre recordó que "aún así" los responsables del Hospital Nuestra Señora de La Candelaria "no me decían que el niño había muerto por ese motivo, sino que había sido por causas naturales". "Tardaron mucho en reconocer que había sido una negligencia", subrayó.De hecho, tras esos terribles momentos, sus padres tuvieron que seguir esperando. Muchas horas después, según la madre, desde el hospital se le informó que se había puesto una denuncia por una posible negligencia médica. La forense encargada de hacer la necropsia llegó al centro sanitario a las tres de la tarde del día siguiente y fue ella quien "nos reconoció que al niño le habían inyectado leche por las venas, inundándole todos los órganos y haciendo que dejaran de funcionar". Así fue como, en vísperas de Navidad, la pareja pudo saber finalmente el motivo de la muerte.El caso de Brian desembocó en un largo y complejo proceso judicial que se extendió durante cinco años. La sentencia condenó al enfermero por homicidio involuntario a un año de prisión, tres de inhabilitación y fijó una indemnización para la familia de aproximadamente 100.000 euros.Al revivir su dramática experiencia a partir de la muerte de Rayan, "un caso idéntico" al de su hijo, según el presidente del Colegio General de Enfermería, Máximo González Jurado, Chaxiraxi Afonso reconoce estar "muy cabreada" al escuchar como argumento de defensa de la enfermera del Gregorio Marañón el hecho de que fuera "muy novata". Afonso aseveró que le "cuesta creer que se le de un título a una enfermera sin que esté preparada". "Es que acaso no tienen unas prácticas en las que aprenden a distinguir una sonda intravenosa, por donde va la medicación, de una nasogástrica, por la que se administra la alimentación. Esto, que es tan básico, no se les enseña" continuó inquiriendo retóricamente, "o es que es tan difícil distinguir una nariz de un brazo", puntualizó. Ante estas acusaciones, La Opinión de Tenerife se puso en contacto con la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, que rehusó hacer ninguna declaración al respecto. "Nunca quiso pedir perdón"Chaxiraxi Afonso, madre de Brian, el bebé prematuro que murió en el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria en el año 2000 -en similares circunstancias que Rayan, el hijo de la joven marroquí que murió a causa de la gripe A- afirmó ayer, en una entrevista concedida a la emisora Radio Club Tenerife, de Cadena SER, que el enfermero que cometió la negligencia que le costó la vida a su hijo "nunca quiso pedir perdón". Según relató, "en ninguna de las citas para declarar en los juzgados se dirigió a nosotros" y "ni siquiera quiso hablar en el juicio, cuando se le dio la oportunidad". Una vez terminado el proceso, la mujer continuó viendo al enfermero y aseguró que "esta persona ni siquiera se acordaba de mi cara". Afonso, que trabaja como dependienta en una tienda donde la persona condenada y su mujer solían comprar, cuestionó el arrepentimiento que pudiera sentir el profesional de la sanidad por lo ocurrido. "Si tan mal está, si tanto sufrimiento le causó, si está tan hundido, cómo puede venir a mi trabajo día tras día y que no se dé cuenta de que soy yo hasta que yo se lo diga, porque no puedo con mi alma. Cómo puede ser que yo tenga que ausentarme para ir a beber agua porque de los temblores me parecía que me iba a caer al suelo y esta persona no se dé cuenta de la cara a la que ha sacrificado de por vida con el sufrimiento. No lo entiendo", exclamó.

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