lunes, 13 de julio de 2009


´Me echaron porque tengo cáncer´
Samuel trabajaba en ambulancias. En julio de 2008 notó un bulto en el cuello: Linfoma de Hodgkin. Cuando le daban la 'quimio' lo echaron.
MARISOL AYALA. Con apenas 25 años de edad a Samuel Alonso Viera la vida le ha dado un leñazo de gran calibre. Sólo sus padres, sus amigos y, sin duda, su fortaleza le han ayudado a remontar el vuelo. Ésta es, en pocas líneas, su historia reciente. El chico trabajaba en una empresa de ambulancias desde el 1 de enero de 2005.
Era camillero. En julio de 2008 observó que un bulto que le había salido en el cuello no sólo no desaparecía sino que crecía. En principio pensó que se trataba de un bulto "de esos que salen cuando tienes una muela mal o una infección de garganta".
Samuel se mosqueó un poco y sin decirles nada a sus padres aprovechó que la ambulancia en la que trabajaba tenía que llevar a un enfermo a Urgencias del Hospital Insular y durante la espera habló con un médico conocido. "Nada, le dije que tenía eso ahí y que estaba preocupado..." El médico aconsejó que se hiciera unas pruebas por si acaso. Ese "por si acaso" puso a Samuel en guardia. "Total, que me las hice y un mes después me dijeron que aquel bulto era un cáncer hematológico y que debía operarme rápidamente".
Técnicamente el cáncer que combate Samuel se llama linfoma de Hodgkin. Pero no terminaban ahí las fatalidades del joven porque cuando ya estaba sometido a tratamientos de quimioterapia y sufría una depresión de caballo a la empresa para la que trabajaba no le tembló el pulso y lo puso de patitas en la calle alegando la "poca rentabilidad" del enfermo. La carta de despido es de las que pasan a la historia del sindicalismo patrio.
Cuando se escarbó en la decisión empresarial se llegó a la conclusión de que había cierta dosis de venganza porque Samuel es hijo de Antonio, destacado y revoltoso sindicalista que lleva años feliz y contento haciéndoles frente a quienes atropellan los derechos de los trabajadores. El abogado Joaquín Sagaseta está defendiendo a Samuel y aunque el juicio contra la empresa fue suspendido hace un mes, pronto se celebrará otro.
A Samuel el mundo se le vino abajo el verano de 2008. "Estaba hundido porque de buenas a primeras me veía enfermo, en un hospital, gordo de los tratamientos y sin trabajo. ¿Qué más quieres? Te confieso, y mis padres los saben, que el día que me despidieron pensé que lo mejor era quitarme de en medio... Pero no. La gente me dado mucho ánimo, la enfermedad está controlándose y voy levantando cabeza". Samuel dice que mucha gente se ha volcado con el y tiene palabras de gratitud y cariño hacia los directivos de la Academia Anca que al conocer su situación le han regalado un curso completo de Psicología de la Asistencia sin tener que pagar un solo euro.
Aunque abogado y familia tratan de que la empresa pague su atropello, Samuel no pierde el tiempo y prepara oposiciones porque la formación abre mucha puertas. "A veces recuerdo que cuando trabajaba en la ambulancias y veía a la gente chunguísima, decía, qué pena... ¿Quién me iba a decir que acabaría ocupando una de ellas?"

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