sábado, 24 de mayo de 2008

TERRORISMO LABORAL.
Tristemente es noticia nuevamente, un vil intento de los empresarios de anular los derechos de los trabajadores. Esta vez los protagonistas son los dirigentes del grupo de empresas Assistalia, Tasisa, Islas-Canarias, quienes en el caso de la empresa Assistalia (prefiero no hablar de las demás por no conocer la situación con exactitud) llevan desde principios de su gestión vulnerando los derechos de los trabajadores de muchas maneras, algunas de mayor y otras de menor gravedad.La polémica surge cuando los empleados hartos de tantos incumplimientos acompañados de una exigencia y una rigurosidad extrema siempre a beneficio de la empresa, convocan una asamblea para tratar entre otras cosas las medidas a tomar ante tal situación, no sin antes en varias ocasiones haberse puesto en contacto con la empresa a través de su delegado para exigir la solución a estos problemas, tomas de contacto ante las que la empresa no solo hace caso omiso sino que se dedica a sancionar y amonestar trabajadores con un criterio muchísimo mas que dudoso, con el único fin de asustar a la plantilla.Pues bien, en vísperas de la asamblea citada el día 20 de mayo, la empresa toma la decisión de despedir a un trabajador, con cierta antigüedad en la empresa, con una vinculación activa al sindicato de CCOO, y con la que ya mantenía algunos enfrentamientos porque lejos de amedrentarse con sanciones injustas y diversos tipos de acoso, planto cara y siguió defendiendo sus derechos.Tras el despido de C.M.B. y con mucha tensión en el ambiente, es cuando empieza el episodio mas triste del supuesto acoso, cuando el gerente de la empresa casi pavoneándose de haber despedido a un compañero, manda el "recadito" de que eso es un ejemplo para todos, y empieza una campaña de acoso a varios miembros de la plantilla de la empresa, para recabar información sobre los temas a tratar en la asamblea, metiendo cizaña y sembrando rumores para enfrentar a los compañeros y demás tácticas bien conocidas y mejor manejadas por estos individuos.Al final se celebró la asamblea sin incidentes y con asistencia masiva de los trabajadores y a la llegada del día siguiente, no tardan en empezar otra vez a acosar al personal, a intentar recabar información sobre los temas tratados, acuerdos alcanzados, etc. Intentando directa o indirectamente conseguir alguien que les brinde información para poder seguir con la caza de brujas que se ha iniciado.Queda claro que esto es solo un principio de un conflicto que se viene fraguando desde mucho tiempo atrás y que seguro que dará mas que hablar que estas líneas; esta situación es el fruto de una legislación quizá insuficiente, en la que la persecución sindical, el acoso a los trabajadores, los métodos de terrorismo laboral empleados por algunas de estas empresas, no tienen un justo castigo, para que las empresas practicantes de estos métodos se lo pensaran dos veces antes de jugar con el pan de los trabajadores y en muchas ocasiones, con su salud por las consecuencias derivadas de este tipo de acoso.

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